¿Digieres o trabajas?

Al tener nuestro sistema inmune comprometido, luchando con nuestras infecciones crónicas, al cuerpo en un estado de inflamación constante y la consecuente permeabilidad intestinal, estamos muy susceptibles a todo lo que ingerimos.

Teniendo en cuenta que cuando ingerimos un alimento, en el proceso de digestión se concentra una gran cantidad de energía (30 % del gasto total diario en condiciones digestivas normales) que dura entre 6 a 8 horas en una persona normal que asimila todo con normalidad, sumado a que nos alimentamos de 3 a 5 veces al día. ¡Pues me sobran horas y me falta energía! La digestión estará constantemente en funcionamiento durante todo el día quitando esa parte de energía que necesitamos para realizar otras funciones como reparación y eliminación de desechos, que sobre todos nosotros necesitamos. Piensa entonces si no asimilas bien lo que comes…

«Yo no tolero los lácteos, yo no tolero las grasas, yo no tolero los pimientos» Dicen algunos. Y yo me pregunto: ¿Estás seguro que todo lo demás lo toleras? ¿Cómo lo sabes?

Mi intención no es asustar a nadie, no olviden nunca de nutrirse y consumir las cantidades necesarias de calorías, que el estrés por falta de nutrientes puede ser peor que la posible «dieta perfecta». Yo sólo informo bajo mi punto de vista y de la información que dispongo:

Cuando comes algo que no toleras, se genera una irritación local en los intestinos con la consecuente inflamación y posible permeabilidad intestinal a corto o largo plazo. Las proteínas de ese alimento que se deberían haber quedado en los intestinos, pasaría a la sangre a través de la pared intestinal que no está totalmente sellada, y el sistema inmune que se encuentra la mayor parte en el exterior de dichas paredes intestinales, se activará luchando contra esos agentes. Teniendo en cuenta que esas proteínas del alimento, se parecen a otras proteínas de tejidos de tu propio cuerpo, nuestro sistema inmune puede hiperactivarse atacando además a sus propios tejidos con proteínas semejantes de dichos alimentos.

Por si fuera poco, al tener permeabilidad intestinal, es posible que también pasen nuestros «amigos» los microorganismos de los intestinos a la sangre y nuestro sistema inmune también se activará de la misma forma, creando la hiperestimulación de nuestro sistema inmune, y posiblemente atacando también a nuestros tejidos semejantes a esas proteínas de los microorganismos.

¿Por qué te explico ésto?

Porque al igual que puedes tener reacciones directas con un alimento, también éstas pueden tardar desde que la ingieres hasta que pasen a la sangre, den otro tipo de síntomas y que no los relacionamos con la ingesta de comida.

Puede ser que ingieras algún tipo de alimento que por lo general no te causa dolor digestivo pero, que te puede generar otro tipo de síntomas como: erupciones en la piel, dolor de cabeza, articulares y fasciculaciones después de un tiempo, lo pases por alto, y cuando eliminas ese alimento, desaparece ese síntoma.

¿No te has preguntado nunca por qué aparecen determinados síntomas después de la ingesta de comida o de determinados alimentos?

Nuestro sistema inmune actuará parecido como en el caso de tener alguna infección, por lo que por lo general se cuenta unos 3 días después de consumir el alimento sin tener ningún tipo de síntomas, para probar y reintroducir otro tipo de alimento. Por ese motivo al llevar una dieta más sencilla y más densa nutricionalmente (para no tener carencias) durante los momentos iniciales, cuando no sabes que te sienta bien y que te sienta mal, te facilitará el detectar ese posible alimento o alimentos que nos puede causa inflamación.

Hay muchos tipos de reacciones a los alimentos:

En primer lugar tenemos las reacciones alérgicas a determinados alimentos, fácil de detectar las de reacción rápida por nuestra inminente e intensa respuesta inmune y a través de las respectivas pruebas médicas. Y otras de reacción lenta que aparecen al tiempo, más difíciles de detectar.

Por otro lado, tenemos las intolerancias alimenticias que son otro tipo de reacciones no tan críticas a determinados alimentos, y pueden ser por varios motivos:

-Por falta de encimas digestivas como en el caso de la intolerancia a la lactosa, en el que careceríamos de la enzima lactasa.

-Por los alimentos altos en fodmaps, que son unos tipos de carbohidratos como la fructosa, sorbitol, lactosa, almidón y determinadas fibras que no se suelen digerir bien y nos pueden traer problemas de fermentación en el intestino grueso.

-Intolerancia a la carne. Es muy raro que pase pero, hay casos en que han desarrollado intolerancia a la carne después de haber tenido una picadura de una garrapata causada por una reacción cruzada de su proteína. Y por otro lado personas vegetarianas o veganas durante un largo tiempo, y pasan a comer una dieta rica en carnes. Al parecer le faltan un tipo de enzima que te ayuda a digerir la carne. En esos casos, el cambio de dieta tiene que ser sucesivo.

-Aminobiogenos. (Histamina, Tiramina, Triptamina, Feniletialamina, Serotonina) Hay personas sensibles a estas sustancias que suelen encontrarse en alimentos como embutidos, aguacates, queso, chocolate, vino…etc.-Sustancias biológicas activas. Como las lectinas que se encuentran en muchos alimentos de origen vegetal sobre todo en los cereales y legumbres. El alcohol y cafeína.

-Y aditivos como colorantes, saborizantes, espesantes… Alguna de estas sustancias comunes son el Ácido Benzoico (E210), Benzoatos, Tintes Azo y Glutamato.

Ten en cuenta como dato curioso que se pueden tener varias intolerancias a la vez a un determinado tipo de alimento. Por ejemplo una persona que no tolera las lectinas del trigo o las legumbres, y éstas a su vez son alta en Fodmaps por lo que nos pueden causar también fermentaciones en los intestinos. 2 en 1, ¡bingo! 🥊

Nada es para siempre, ni lo bueno ni lo malo

Las tolerancias mejoran y se podrían reintroducir alimentos (no todos) con el tiempo, y no todos son alérgicos o intolerantes a todos estos alimentos.

*Alimentos que se suelen tolerar mal por norma general: gluten, alcohol, carbohidratos rápidos, productos de soja (excepción el miso y tamari), comida procesada, comida rápida, patatas (solaninas).

*Alimentos más tolerables: vegetales fermentados (probar con cuidado), carnes ecológicas, pescado, aceite de coco, frutas con bajo índice glucémico, aceitunas, aceite de oliva.

Ésto son sólo algunos ejemplos y no olviden que no existe una dieta única universal que funciona para todos pero, sí alimentos que nos han acompañado durante millones de años en nuestra evolución, que la mayoría de las personas toleran.

Consejos para mejorar la permeabilidad intestinal:

Beber caldo de huesos.

L- Glutamina.

Aloe vera.

NAC (N- acetil-L-cisteína).

MSM (Metilsufonilmetano).

Omega 3 (aceite de pescado o de krill).

Cat’s claw.

Pau d’arco

Mi consejo personal en cuanto a la alimentación es «no quitar sino poner». Empezar con una alimentación que sabes que toleras bien y a partir de ahí, añadir alimentos poco a poco e ir variando también es conveniente.

En el ciclado está el secreto

Al igual que en los tratamientos, conviene también ciclar la alimentación. Si el aguacate te va bien, no es necesario comerlo todos los días, varía entre los alimentos que toleras para generar un mayor microbioma intestinal y no acostumbrar al cuerpo evitando o reduciendo una intolerancia en un futuro.

Teniendo una buena base de alimentos con alta densidad nutricional que toleras, podrías con el tiempo cuando mejores tu permeabilidad intestinal, en momentos determinados, darte tus caprichos no tan saludables pero tolerables, para mejorar la adherencia a la dieta, el factor psicológico y social.

La dieta más efectiva es la que puedes seguir a largo plazo

Según mi experiencia en cuanto suplementos para mejorar la digestión, vale la pena probar en primer lugar si sospechamos hipocloridria (baja producción de acidez en el estómago), la betaina HCl para acidificar el estómago. En caso de no querer o poder comprarlas un chorrito de limón con agua o vinagre de de manzana antes de las comidas para aumentar la acides del estomago, vendría bien.

Si esto no ayuda, el siguiente paso serían las enzimas digestivas en forma de suplemento o en su defecto, la piña o papaya también nos puede ayudar a digerir mejor los alimentos.

Y el siguiente pero no el último paso, sería el consumo de probióticos (tienes que probar y encontrar el tuyo, pueden producir reacciones adversas) que nos ayuda mucho a la regulación de la microbiota del intestino delgado en primera instancia con la consecuente mejora y equilibrio en segunda instancia del intestino grueso. Iré desarrollando más todo ésto en publicaciones posteriores…

Salud!

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