Nutrientes vs antinutrientes, ¡that is the question!

Todos sabemos las increíbles propiedades para la salud de los alimentos de origen vegetal por un lado, pero por otro hemos oído también sobre los antinutrientes que contienen, que pueden ser perjudiciales para nuestro intestino y salud en general. Pero, ¿cómo es posible? Entonces ¿como o no como vegetales?

La respuesta no es blanco o negro como siempre digo, ¡está dentro de tí!

Por norma general, es recomendable la reducción de la ingesta de estos antinutrientes diariamente en tu dieta a personas con la enfermedad de Lyme y otras enfermedades autoinmunes, ya que posiblemente tenemos afectación en los intestinos con la consecuente mayor sensibilidad a estas sustancias, que en personas sanas.

Nuestros cuerpos tienen cierta capacidad de digerir algunos antinutrientes de los alimentos que nos han acompañado evolutivamente por un largo tiempo como frutas, tubérculos, hortalizas y algunos vegetales pero, hay otros como los cereales y las legumbres que han formado parte de nuestra dieta no más de 10.000 años y genéticamente no hemos tenido tiempo para adaptarnos a ellos. A parte de ésto, en concreto estos dos alimentos tienen un arsenal de diferentes antinutrientes con muchos efectos negativos para nuestra salud intestinal que nos traerán más daños que beneficios.

Como ya expliqué en mi anterior publicación ▶ «Digieres o trabajas», cuando tenemos inflamación y permeabilidad intestinal, las proteínas que no podemos asimilar, pasarán a la sangre pudiendo causar reacciones autoinmunes.
Pues bien, hay ciertos antinutrientes que pueden ser más dañinos que otros, y hay ciertos alimentos que contienen mucha cantidad y diferentes tipos de ellos.

-Lectinas: ya que las plantas no pueden correr, han desarrollado este mecanismo para que no se las coman y puedan sobrevivir y reproducirse. Éstas se encuentran sobre todo en las legumbres, cereales, semillas y frutos secos. En menor concentración se encuentran en otros vegetales de hoja verde y hortalizas dado que estas sustancias se encuentran en la semilla de la planta y por lo tanto en estas bajas concentraciones las podríamos tolerar.

-Inhibidores de enzimas digestivas, las cuales disminuyen la absorción de ciertos nutrientes reduciendo la producción de ciertas enzimas en el sistema digestivo. Estas sustancias se encuentran en cereales, pseudocereales, productos lácteos y legumbres.

-Fitatos (Sales de ácido fítico) se usan para almacenar minerales para la planta. Éstos reducen la absorción de minerales como el zinc, el magnesio y se encuentran sobre todo en las legumbres y cereales pero, también en frutos secos y semillas.

Ciertos animales como las ratas, disponen de la enzima para digerir el ácido fítico pero, los seres humanos carecemos de esta enzima por lo que no podemos absorberlos adecuadamente. Esa enzima es una de las cosas que nos diferencian de las ratas y otros animales. Y algunas otras pocas cosas más 😉

-Glucoalcaloides son sustancias que pueden causar irritación intestinal. Dos ejemplos son las solaninas y chaconinas que se encuentran en las patatas, tomates, pimiento y chili.

De ahí la importancia de reducir o eliminar, dependiendo del estado de cada persona los alimentos de origen vegetal con más densidad de estos antinutrientes, sobre todo los cereales y legumbres.

¿Y puedo comer las semillas y frutos secos que también son altos en estos antinutrientes?

Estoy generalizando mucho y no todos/as son iguales pero, aunque éstos tengan también antinutrientes en el caso de los frutos secos, los comemos normalmente en menos cantidades que los cereales por ejemplo por lo que si nos encontramos bien, no habría problema en comerlos con moderación.
En el caso de las semillas también las consumimos en menor medida y cuando lo hacemos, éstas suelen pasar intactas sin romper con la cascara por lo que no recibiríamos esos antinutrientes.
*También nombrar que hay técnicas de remojo y cocción que pueden reducir los contenidos de estos antinutrientes, nunca los elimina totalmente pero sí los reduce significativamente.

Por lo que se podrían introducir por ejemplo, legumbres y algunos determinados cereales (no todos) cuando la persona se encuentra bien y los tolera empleando estas técnicas pero bajo mi punto de vista, que no forme parte de nuestra alimentación diaria.

¿Por qué funciona la dieta macrobiótica para muchos entonces? Se preguntarán algunos 🤔

La cuestión es que al utilizar las técnicas de remojo ya le estamos quitado la mayor parte de los antinutrientes a las legumbres, cereales y frutos secos, sumado a los vegetales fermentados que consumen y algas que contienen muchas propiedades nutricionales y terapéuticas pues, haciéndola correctamente es una dieta muy limpia que puede funcionar también.

Todos los tipos de dietas tienen mucho en común aunque parecen totalmente opuestas.

Añadir que los vegetales como la soja o legumbres contienen grandes cantidades de proteínas, pero su biodisponibilidad es menor que la de los productos animales, su perfil de aminoácidos no es tan completo y los niveles de aminoácidos esenciales no están proporcionados con respecto a los productos de origen animal que nos dan sobre todo los aminoácidos esenciales en las proporciones que tu cuerpo necesita.
Del 20 al 30% de las proteínas vegetales que ingerimos, no las absorbemos por lo que comenté anteriormente y pasarían intactas por el tracto digestivo pudiendo causar reacciones autoinmunes al pasar a la sangre, en el caso de padecer de intestino permeable. Y una de las cosas que intentamos a través de la alimentación es proporcionarle al cuerpo nutrientes evitando lastres innecesarios.

La única forma de absorber las proteínas vegetales de una forma óptima es a través de preparados en polvo proteínicos obtenidos a través de diferentes fuentes de origen vegetal, las cuales han sido procesado para tener una alta absorción. Efectivamente nos daría las proteínas y cantidad de aminoácidos necesarios pero no quita que no tenga antinutrientes y que al fin y al cabo es un producto procesado.

Yo recomendaría en los casos que necesitamos el aporte extra de proteínas, la ingesta de aminoácidos esenciales (sin sabor ni edulcorantes) ya que estos los absorberíamos directamente sin hacer el proceso de digestión lo cual nos facilitaría mucho la absorción.

¿Quiero decir con ésto que no consuman vegetales?


No para nada, deberían formar parte de nuestra alimentación diaria pero sí saber cuáles elegir y según en qué etapa de la enfermedad, teniendo en cuenta cual es la base y los nutrientes más fáciles de asimilar que nuestro cuerpo necesita.

Un tipo de proteína (prolamina) que todos conocemos y que causa mucha inflamación, alergias e intolerancias, es el gluten.

Es lo primero que nos dicen los médicos Lyme que quitemos junto con el azúcar cuando recibimos nuestro diagnóstico. ¿Y qué hacemos? Nos vamos al pasillo «Sin gluten» y «sin azúcar» del supermercado.

El problema de los productos sin gluten es que suelen usar otros cereales como el maíz que contienen otros tipos de prolaminas que también pueden causar el mismo o parecido problema que el gluten.

Y ya en el caso de «sin azúcar» pues suelen utilizar muchos edulcorantes artificiales que no son buenos para la salud a la larga. Yo me quedo con la estevia y la miel. También se podría endulzar a partir de frutas, dátiles etc… Pero pienso que a la larga lo mejor es cambiar nuestro estilo de vida totalmente y entrenar el paladar a otro tipos de alimentos sin sustituir lo que comíamos antes a la nueva versión «sana».


Inicialmente parece muy difícil e imposible pero tu nivel de disfrute va a ser igual o mayor comiéndote un aguacate con un filete que en tu vieja vida cuando te comías una pizza.

En resumen:

En la dosis está el veneno

Dependiendo del estado de tu sistema digestivo podrías incluir más o menos productos de origen vegetal como hortalizas (exceptuando los tomates y pimientos) tubérculos (exceptuando la patata) y frutas de bajo índice glucémico (sin exceder, máximo 3 piezas al día) los cuales tienen menos cantidades de antinutrientes, para obtener todas sus propiedades beneficiosas sin padecer las consecuencias de estas sustancias.

Pueden haber periodos los cuales tu sistema digestivo está peor y quizás nos veremos beneficiados de reducir en ese periodo nuestra cantidad de vegetales y en esos periodos que estás más recuperado/a, podrías incluir más cantidades.

Por eso el éxito de algunas personas con problemas digestivos severos con las dietas carnívoras al eliminar completamente los vegetales de su dieta con el consecuente descanso intestinal y obteniendo mucha densidad nutricional de las carnes y órganos que consumen.
Y por otra parte el éxito de personas veganas comiendo muchos vegetales, frutas y legumbres (empleando las adecuadas técnicas de remojo y cocción) al eliminar también muchos productos procesados, azúcares y sus sistemas digestivos pueden asimilar bien los vegetales que consumen.

Toda dieta bien planteada, sin déficit y que tu cuerpo tolere, te puede llevar al éxito y es la adecuada precisamente para tí. ¡Sólo hay que encontrarla!

Recomiendo por ello no radicalizarse con ninguna dieta (ver publicación ▶ «Radicalizarse y morir»), informarse, experimentar y evitar grupos o movimientos de personas que digan que su dieta lo cura todo y a todos. Es el tiempo que lo cura todo, no la dieta .😉


La dieta es la parte fundamental y elemental que te mejora tu sistema digestivo, te nutrirá y mantendrá nuestra inflamación lo más baja posible para así poder aumentar nuestra calidad de vida en el camino hacia nuestra recuperación y darnos las herramientas necesarias para que tu tratamiento sea lo más efectivo posible.

Empodérate! 🍋

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